O mejor dicho: Nadie dijo que era fácil. El juego del poker no es un juego de merecimientos, ni de dinero fácil, al menos no para aquellos que deseen tener beneficios regularmente de la actividad, o estudiarla académicamente.
Básicamente, lo que quiero decir es que a menudo nos volvemos locos en las mesas porque creemos que “debemos” ganar contra un jugador determinado, más si es un super fish jugador casual y recreacional el que se sienta en nuestras mesas, o el que se ubica a nuestra derecha.
Sin embargo, compañeros y amigos del mundo del poker, colegas sufrientes del badbeatismo, no siempre sucede exactamente lo que esperamos. Nuestro enojo, angustia, y otras emociones relacionadas en el campo del tilt, son sólo un síntoma que indica una forma de reaccionar que hemos aprendido con el tiempo, un conocimiento o una suposición -muchas veces inconsciente- no del todo lógica, o incorrecta. En este caso en particular: creer que el poker es fácil, y que se asemeja a imprimir billetes. Tal vez si te subes al De Lorean es posible que vuelvas al 2007 o por ahí, y descubras que sí, que es printing money. Pero no en el mundo de hoy con sus escuelas de training, sus coaches de diferentes modalidades (hay cada uno.., sino me crees mira aquí!), y su creciente número de pro y semipros.
Aún así, tampoco significa que no siga siendo una actividad rentable, ni mucho menos
Sólo que quienes quieran jugar al poker por beneficios económicos, deberán entender que al igual que el fútbol, el poker no es una cuestión de merecimientos, y lo que es más rotundo, precisamente porque las oportunidades de inversión implican situaciones de 80/20% en términos de redituabilidad, ésto mismo significa que nuestro oponente ganará 1 en 5 veces. Tal vez reflexionando nos demos cuenta de que lo que más nos vuelve locos es precisamente lo que hace a este ¿deporte? tan atractivo, tan renovable, y con un ecosistema tan genial.
En otro orden de cosas, échale un vistazo a Messi chicaneando a Mou en la ida de la Supercopa:
NH!





