Entonces me planteo, ¿durante los últimos casi 2 años gané por suerte?, ¿Puedo haber cambiado mi juego para peor en vez de para mejor?, ¿Ha afectado el stress mi concentración a la hora de jugar?, ¿Es una larga mala racha?, ¿Estoy maldito?,… Un montón de interrogantes rondan mi cabeza pero todas se simplifican con una sola pregunta :
¿Es solo mala suerte o soy un mal jugador?
El texto citado corresponde a un jugador de small stakes, pero puede ponerse en boca de al menos el 90% de los jugadores con un considerable volumen de manos en su haber. Quien haya jugado más o menos seriamente al poker sin dudas ha experimentado, en mayor o menor medida, lo que es tener una racha en el juego (positiva o negativa, aunque obviamente, lo negativo siempre se mantiene con un mayor peso en nuestra memoria).
Podemos citar innumerables blogs, artículos o incluso gráficos ilustrativos de este concepto. Es una situación conocida y con una entidad real, quizá más de lo que quisiéramos. Y no es patrimonio exclusivo de jugadores de límites bajos o medios, hace poco Phil Galfond (el jugador que más dinero ganó en Full Tilt Poker durante el año 2008) publicó en su blog su desánimo ante la gran varianza/inestabilidad que existe en el poker, y precisamente en las mesas de límites super altos en las que él juega.
Dada la cotidaneidad de esta experiencia en la vida de un jugador de poker, se hace necesario reflexionar sobre la misma, y sobre diversas formas no sólo de superarla, sino de prevenirla. A nuestro entender, existe un fenómeno que es central en la situación descripta, y es lo que llamamos paradoja del Juego, el Tiempo, y la Voluntad: en este artículo indagaremos sobre las causas de la misma, y los modos de prevenirla.
La Paradoja
Más allá de los diversos motivos particulares por los que diversos individuos juegan al poker, el objetivo principal es siempre el mismo: hacer dinero. Esto es así aún en los casos de juego por diversión, ya que el hecho fundante de este juego de apuestas, es intrínsicamente el ganar las fichas de nuestro oponente. Es cierto: podemos jugar al poker entre amigos, para disfrutar de un buen asado al terminar, o unos interesantes vinos durante el desarrollo del juego, pero estas situaciones no son motivo de análisis en este artículo.
Ahora bien, extrañamente, en la relación entre el juego y la voluntad expresada en el tiempo que dedicamos al mismo, se produce una sorprendente y muchas veces misteriosa interacción: cuanto más ganamos en una sesión de juego determinada, menos queremos extender el tiempo de la misma; y a la inversa, cuánto menos ganamos (o más perdemos), mucho más tiempo estamos dispuestos a invertir en nuestras sesiones de juego: Esto es un hecho, y lo he confirmado en jugadores de diversas nacionalidades y niveles de juego, así como en mí mismo.
El resultado positivo o negativo de una sesión determinada está conformado por diversos factores presentes en la sesión desarrollada, entre los cuales podemos enumerar rápidamente:
- La calidad de nuestro juego
- La calidad del juego de nuestros oponentes
- El Azar/Suerte (entendido aquí como la variación en la probabilidad estándar)
He aquí la paradoja: Aunque jugamos al poker para ganar dinero, tenemos más voluntad para realizar esta actividad precisamente en los períodos de tiempo donde los factores enumerados anteriormente están claramente en contra de nuestro objetivo primordial.
Pro-ductividad
Nuestra falla como jugadores en reconocer o evaluar la condición de los tres elementos señalados en cada momento particular de nuestra actividad, produce un daño severo en nuestros resultados, y en la profesionalidad o nivel de excelencia que queremos alcanzar.
Es importante recordar que existe un tiempo para cada actividad y una actividad para cada tiempo. Esto es así tanto genética como culturalmente. El reino natural (flora y fauna), y el hombre mismo, organizan sus actividades en relación a los diferentes momentos del día, de la estación, o del año. Lograr una correcta Administración del Tiempo en nuestro juego es lo que denominamos Pro-ductividad.
Hacia una visión más integral
Ahora bien, ¿de qué sirve reconocer el estado de los factores que influyen en nuestro juego, programar momentos y lapsos determinados, arribar a conclusiones sobre el oportunismo de jugar en un tiempo en particular, si después no nos comprometemos a mantener firme nuestra voluntad en relación a las decisiones/conclusiones a las que hemos arribado?
Existen numerosos elementos en la vida de un jugador de poker profesional (online) que minan el desarrollo de una voluntad sólida y serena. Entre los mismos podemos encontrar:
- La ausencia de horarios, tiempos y obligaciones en el trabajo desarrollado (las mesas de poker siempre están allí para el jugador online).
- La ausencia de requisitos previos para desarrollar su actividad (el jugador no necesita ni siquiera ponerse pantalones, o salir de su casa, o llamar a alguien, puede ejecutar su actividad desde su cama, con su notebook)
- La esencia misma del poker y las grandes cantidades de dinero asociadas al mismo, entrenan al jugador para olvidarse o relegar la importancia del dinero: son sólo fichas, y por lo tanto, el valor del mismo puede desvirtuarse en la vida misma: un buen jugador de poker puede obtener el sueldo que al promedio le costaría un mes, en una semana, un día o una buena sesión (aunque en los próximos días lo pierda por completo, o termine perdiendo el doble de lo que ganó).
Es por ello que se hace imperiosamente necesario integrar el desarrollo de la voluntad como un ejercicio mismo de la vida cotidiana.
Es aquí donde podemos observar la importancia de integrar el poker a nuestra vida y la vida a nuestro juego preferido. Es necesario acrecentar, tonificar, solidificar el ejercicio de la voluntad en las actividades de todos los días, ya que al fin y al cabo, los pequeños ejercicios que hagamos más allá de las mesas, también servirán (y cuánto!) para mejorar el juego que desarrollamos en ellas.




