Agosto ha sido un mes un tanto distinto de los otros. Primero, en términos de resultados no ha sido definitivamente el mejor ni mucho menos. En HU tienes la posibilidad de controlar contra quiénes juegas tus manos, y esa capacidad te permite regular la varianza o elementos involucrados en la misma, tales como la standard deviation (desviación estándard), lo cual puede hacer que sufras menos que en otras modalidades de poker, en lo que a este aspecto se refiere.
Lo que también es cierto, como no me canso de decir, es que cuanto más estrictos sean tus criterios de selección de mesa (o bumhunting), más llano/plano/chato será tu crecimiento en términos de desarrollo de tu juego. Hace poco Phil Galphond hablaba de este mismo concepto en una de sus entradas para su blog en Bluefire, entrada de la cual se hizo eco Jared Tendler en su blog para DragTheBar. Ambos coinciden más o menos en lo mismo: para ser mejor, debes vencer a jugadores mejores. En palabras de Jared:
Jugar contra oponentes más difíciles te fuerza a hacer un paso hacia adelante con tu propio juego. La presión puede brindarte el monto justo de desafío y foco que necesitas para jugar “en la zona”. LA única chance que tienes es jugar lo mejor de tu juego, y dado que “jugar mejor” es un objetivo que se mueve con cada nuevo día, ésta es tu oportunidad de ir más allá de lo que te creías capaz de hacer, y aventurarte en lo que habías sólo pensado como posible.
Básicamente, de ello me he preocupado y ocupado durante Agosto: he jugado muchos regulares en NL200, y no he rechazado casi ninguna acción en el nivel. Sin dudas ha sido un desafío, y por momentos, también toda una experiencia!
En conclusión, tal vez lo que intento decir es que hay mucho por ganar en esta disciplina, y no sólo BB. Acostumbrados como estamos al largo plazo en el poker, ésta es una realidad que muchas veces dejamos de lado o en la que no reparamos demasiado. Sin dudas, es una tarea mucho más difícil que jugar sólo contra fishes, pero estoy convencido de que tiene sus recompensas. A veces, el pan para hoy puede ser hambre para mañana. A veces, el deseo de buenos resultados en el corto plazo puede ofuscar nuestro deseo interior de más y mejores resultados que todos poseemos (y vamos aumentando cada vez más) consciente o inconscientemente. Todo es una cuestión de perspectiva.




